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Fotograma

La fotógrafa, frente a la ventanilla de proyección, congela un fotograma de la película de la ciudad. A punto de iniciarse. De izquierda a derecha se distinguen el cuadro, en este caso una imagen en negro por corresponderse con unos metros de cola previos a los créditos, la línea de la banda sonora y las cinco perforaciones. Un reflejo de luz, producido en el interior del proyector, se cuela por una de las perforaciones y por la banda. La ciudad, en pantalla, consiste en una secuencia sin fin de estos fotogramas. Muchos por segundo. Impresos con superficies que varían en su ángulo, perspectiva, decorados o iluminación. La ciudad es un efecto cinético. Que nos contiene como proyeccionistas, como espectadores y como actores.

Fotografía: Teresa Rodríguez
Texto: Bernardo Sánchez