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Sobremesa

La fotógrafa es la última en levantarse de la mesa. Aún se puede escuchar el ruido de la silla al retirarse. Se ha hecho ya la media tarde. Cuando finaliza la sobremesa, si ha estado inspirada, lo que queda es esta luz en el ambiente. A franjas. Huellas de la conversación, del convite de ideas. De lo espirituoso, que flota. Recuerda este cuadro a otra escena: la cama desecha del hotel, antes de dejar la habitación. La vida, en lo mejor, es una sobremesa larga, tanto que se confunda con el siguiente turno, como se aprecia en la fotografía, tomada en el cambio de mantel, que es en realidad un cambio de guardia. Sobremesas una tras la otra. Y que –como dice una buena amiga– ésta no quite la siguiente. Desde ya, estamos reservando.

Fotografía: Teresa Rodríguez

Texto: Bernardo Sánchez