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Calidoscopio

El fotógrafo, en el palacio de cristal, alcanza su gran sala, desde la que alzando la mirada puede contemplarse la colmena de triángulos que soportan la bóveda celeste, y admirar cómo una gran antena atraviesa la estructura para irradiar su señal al empíreo. El panorama es como el espectáculo de un Planetarium calidoscópico, que cambia con cada pequeño giro a los cristales que engastan su óptica. Así, la imagen puede parecer una sección de la pirámide del Louvre vista desde el subsuelo de Cour Napoléon o, girando levemente el aparato, la vidriera de una catedral trasparente o, volviendo a girar, el cielo del final de El Show de Truman o, de seguir girando, el nuevo techo de uno de los patios del IES Sagasta.

Fotografía: Justo Rodríguez

Texto: Bernardo Sánchez

 

 

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