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Notre Eiffel

La fotógrafa, cruzando el puente, ve que algo no encaja. Y se detiene para peritar el desajuste, del que su cámara levanta acta. Durante unos segundos, ella misma duda de la ubicación en la que se encuentra, si acaso el paseo no habrá alterado el montaje de las imágenes, o intercambiado los puentes; o si es que, estando en París, te encuentres donde te encuentres, ves siempre la Torre Eiffel. Y el fenómeno, aquí se comprueba, es generalizado, porque es lo que les ha sucedido a las decenas de pintores y pintoras que, en batería, se han apostado enfrente de Notre Dame, pero les ha salido la Torre Eiffel. Cabe suponer que habrá que trasladarse hasta el Campo de Marte para tener en frente Notre Dame. Prodigios del urbanismo de Haussmann.

Fotografía: Teresa Rodríguez

Texto: Bernardo Sánchez

 

 

 

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