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Equilátero

El fotógrafo, metido en carretera, permanece atento a las señales. Le son familiares en su ritmo de aparición e indicaciones. En sus múltiples formas geométricas. En su lenguaje. En las cifras de los límites diversos. En cómo las va saludando y ellas le van saludando a él. Pero, en el desplazamiento de este día, ha topado de una forma imprevista con una señal empaquetada, o blindada, o vendada que, una de dos: o ha caído en desuso recientemente o, muy al contrario, está por descubrirse en breve. Aunque también pudiera ser que el ojo de la divina providencia fuera a estrenar triángulo. Hubiera elegido para su plan renove una de nuestras Nacionales y hubiera ya desvelado, para cuando el fotógrafo llega a su altura, dos de sus vértices.

Fotografía: Justo Rodríguez

Texto: Bernardo Sánchez