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Plástica

La fotógrafa, que se disponía a enmarcar una pared lisa, alineada sobre unas sillas y bajo el nombre del establecimiento, vio en el margen derecho del cuadro, cómo la propia pared, pensando que quizás no iba a caber en el marco, se encogía o arrugaba un punto, para entrar toda; por lo menos en el instante en que la cámara disparara, luego ya volvería a recuperar su forma, a relajarse. Y es que el mundo delante del objetivo ya está acostumbrado a moldearse digitalmente. De una manera líquida o plastifica. Esta pared es de una villa recoleta, mayormente de piedra antigua, pero funciona con la misma ductilidad y capricho que un edificio de una película de Christopher Nolan, hecho de lluvia de números de Silicon Valley.

Fotografía: Teresa Rodríguez

Texto: Bernardo Sánchez

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